Ubicación: Errázuriz 563 – 596
interior Parque Quinta Vergara Teléfono: 56/32/2269431 - 2269426 – 2269435 Fax: 56/32/2738435 Días y horario de atención:
Martes a Domingo y festivos de 10:00 a 13:30
horas y de 15:00 a 17:30 horas. Tours guiados: disponibilidad
los días y horas de atención del Museo.
Este hermoso Palacio, de 3.000 metros cuadrados edificados fue mandado
a construir y habitado por doña Blanca Vergara de Errázuriz,
hija mayor del fundador de la ciudad de Viña del Mar, don José
Francisco Vergara Echevers.
Su construcción de inició en 1906, después del
gran terremoto que asoló a Valparaíso, finalizándose
la obra en 1910, bajo la atenta mirada y dirección del arquitecto
italiano Ettore Petri y de su hermano constructor, Alejandro.
El estilo del Palacio es
predominantemente Neogótico Veneciano, lo que se refleja en los
arcos y balaustradas de la fachada y en los salones interiores decorados
en ricas molduras de yeso y cubiertas con brocato dorado y tapices bordados
con oro y seda. Como particularidad de este Palacio, en vez de usar para
su construcción mármol, piedra y bronce, como se acostumbraba
en las construcciones en Italia, aquí se utilizó materiales
ligeros.
El 9 de mayo del 2000, el Concejo Municipal de
Viña del Mar, lo aprobó como Edificación Histórica
y/o Arquitectónica.
Historia
En 1840 el comerciante portugués Francisco Alvares compró
las Haciendas Las Siete Hermanas a don José Manuel Cea y la Viña
del Mar a don Benito Fernández Maqueira. Alvares estaba casado
con Dolores Pérez, la cual influyó en la compra de campos
en que crecían con exuberancia claveles, rosas, dalias y retamos.
El adinerado portugués tenía cinco barcos a vela con que
comerciaba entre Macao, Filipinas y Acapulco. Vivía en la calle
Victoria de Valparaíso, con un próspero negocio que consistía
en abastecer de agua y abarrotes a buques mercantes y a fragatas de la
escuadra.
La afición por las flores de doña Dolores indujo al visionario
don Francisco Alvares a iniciar lo que llegaría a ser un gran negocio
inmobiliario, que él no alcanzaría a realizar, debido a
que falleció tres años más tarde (8 de Octubre de
1843).
El único hijo de este matrimonio, don Francisco Salvador, era amante
de los viajes alrededor del mundo. Cuando arribaba de vez en cuando a
Valparaíso, aumentaba con diferentes especies el parque que su
madre celosamente cuidaba.
Doña Dolores que se empecinaba en no vender ni una pulgada de sus
terrenos, debe haber observado con desiguales emociones los comienzos
del trazado del ferrocarril del Valparaíso a Santiago en 1851.
Acompañada de su única nieta, dona Mercedes, hija de don
Francisco Salvador, visitaba frecuentemente las faenas que se desarrollaban
por entero dentro de sus dominios.
Mercedes, en cambio, se fijaba en el joven agrimensor de facciones delicadas
y simpáticas que trabajaba bajo la dirección de Mr. Paddison.
Este joven de 20 años se llamaba José Francisco Vergara
y sería su futuro esposo.
El matrimonio Vergara Alvares, recién en 1873, pudo empezar a realizar
los planes de urbanización que durante años él había
imaginado; primero como agrimensor del trazado ferroviario, luego como
arrendatario de la hacienda de la familia de su novia, y una vez casado
con doña Mercedes, como único heredero de esas tierras atravesadas
por el ferrocarril que unía a Valparaíso con Santiago.
Es interesante tener presente que José Francisco Vergara se desarrolló
en forma armónica y polifacética. Fue un dinámico
hombre de negocios, periodista y político. Fue Ministro del Interior
durante la presidencia de Santa María y alto ejecutivo del Ejército
chileno en la Guerra del Pacífico; por haber planificado y administrado
eficientemente la ocupación de Lima, fue nombrado Ministro de Guerra
por el Presidente Pinto.
Estas variadas actividades, explican que su casa en la Quinta que lleva
su apellido, fuera centro de reunión de intelectuales, artistas,
políticos, empresarios y visitas ilustres del extranjero.
La última persona
que habitó el Palacio fue doña Amalia Errázuriz Vergara,
ella vendió la Quinta a la Municipalidad de Viña del Mar.
Posteriormente, habitó en una casa adyacente a la Quinta Vergara,
también patrimonio de la familia.
El 19 de Febrero de 1941, ante el Notario de Valparaíso don Leoncio
Rivera Cruzat, la Municipalidad de Viña del Mar adquirió
la Quinta Vergara, venta que involucró los terrenos del parque
y el palacio (de una superficie de 128.370 metros cuadrados y de la Hacienda
Las Siete Hermanas con 173.370 metros cuadrados).
El Alcalde de la época, Eduardo Grove, centralizó allí
las múltiples actividades del Departamento de Bellas Artes que
estaba en su apogeo, y desde Mayo de 1941 pasó a denominarse Palacio
de Bellas Artes.
Con la adquisición pasó este recinto al dominio público
y la casa se destinó al Museo y Escuela de Bellas Artes. La colección
de oleos que poseía Blanca Vergara fue donada junto con la venta
del Palacio, 60 obras de destacados artistas europeos fueron la base del
actual Museo de Bellas Artes. Encontramos trabajos de: la Escuela Veneciana
siglo XVI, representada por pinturas de Jacobo Rubusti il Tintoretto o
de la Escuela Española siglo XVII, identificada por Bartolomé
Esteban Murillo; de la Escuela Italiana del mismo siglo, con obras de
Doménico Zampieri el Domenichino; del Barroco europeo, con pinturas
de Pedro Pablo Rubens y Guido Reni, o bien, pinturas impresionistas del
español Joquín Sorolla.
En pintura chilena se puede
conocer una importante muestra de nuestra historia pictórica, con
obras de Pedro Lira, Cosme San Martín, Alfredo Helsby, Juan Francisco
González Llano, Alberto Valenzuela Puelma, Benito Rebolledo Correa,
Pedro Luna, Camilo Mori, Carlos Pedraza y del Maestro Arturo Gordon, fundador
de la Escuela de Bellas Artes del Viña del Mar, la cual funciona
en un sector del Palacio.
En un área de este
Museo, se pueden apreciar unas salas dedicadas a la familia fundadora
de la ciudad; allí se conservan los retratos de la Sra. Dolores
Pérez de Álvarez y Francisco Álvarez realizados por
el artista francés Raimundo de Monvoisin, retrato de don José
Francisco Vergara ejecutado por José Tomás Errázuriz
y el escritorio personal del fundador de la ciudad.
En el mes de Septiembre de 2005, el Museo de Bellas Artes recibe de parte
de la Sra. Marta Escobar Guzmán de Escudero, connotada dama viñamarina,
una importante donación consistente en 108 obras de artistas nacionales
y extranjeros (Juan Francisco González, Thomas Sommerscale, Camilo
Mori, Benito Rebolledo, Valenzuela Llanos, entre otros). La Sra. Escobar
expresó su voluntad testamentaria legando a la Ilustre Municipalidad
esta importante colección, que hoy se expone en sala y galería
que llevan su nombre.
En la actualidad el segundo piso de este inmueble es ocupado por la Escuela
de Bellas Artes de Viña del Mar.